viernes, 22 de octubre de 2010

De aquellos lodos, estas lluvias

Hoy Zapatero ha planteado un cambio de su Gobierno casi sin precedentes, remodelando tanto a los ministros como a los Ministerios. Este cambio afectará a la vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dejará su cargo a favor de Alfredo Pérez Rubalcaba.

No prentendo juzgar el hecho político. Quiero hacer un homenaje personal a María Teresa Fernandez de la Vega, como mujer, como profesional y como personaje público.

Como es habitual en mi experiencia hasta hoy , las mujeres que ocupan cargos "tradicionalmente" masculinos están sometidas a críticas, sarcásticas o maledicentes, por su condición de mujer: "que es tonta", "que viste bien o mal", "que vaya pelos lleva", "que si es marimacho", "que si solo sirve para...".

Críticas que para nada se harían a un hombre, del hombre se critica su ideología o sus capacidades, sin hacer referencia a nada mas.

Puede parecer un tópico, pero de Mª Teresa Fernandez de la Vega ha sido de las mujeres con cargo político de la que más he escuchado argumentos sexistas contra ella.

Para mi, sin embargo, ha sido un soplo de aire fresco, un simbolo de crecimiento y madurez de la mujer, un estímulo a la autonomía y valía personal de nuestro sexo y un referente de dignidad personal y coherencia.

Desde niña me preocupaba la diferencia de roles que veía en mi entorno. Los hombres hablaban de unas cosas, muy concretas, las mujeres de otras. Los espacios de la seriedad, el conocimiento, la reflexión, los grandes temas del mundo, la ciencia, la  filosofía y la política, entre otros, estaban reservados a ellos. A ellas, la moral de andar por casa, la familia y la logística del hogar, y en sus ratos de ocio, todos estos temas, pero referidos a sus vecinos, amigos o familiares. Es verdad, me decía yo a mi misma, intentado buscar una explicación, que yo nací en un pueblo y esto debería ser cosa de los pueblos, en el resto del País las cosas serían de otra manera.

De pequeña, en casa, a mi padre y a mi nos gustaba ver el programa de la 2  "La Clave" de Jose Luis Balbín. Magníficos debates. Siempre me han gustado el arte de la oratoria, escuchar las argumentaciones de unos y de otros, las objecciones, las contraobjeciones, cual vendedores de ideas, de razones. Distinguir los hechos de las emociones, detectar aspectos de las personalidades de los que confrontaban, el respeto, la prepotencia, la sutilidad, el saber escuchar o tonos y maneras de estar.

Empezé a sospechar que lo que yo veía en mi entorno eran reflejo de lo que existían fuera de él. Los debates eran siempre de hombres con sus trajes y corbatas. Cuando en algún momento, por el tema del mismo, se invitaba a una mujer, esta siempre tenía un tono emocional en pasivo (se dedicaba a sonreir y complacer ) o en agresivo (gritaba, se alteraba, interrumpía)  que rompía el arte de la oratoria. Hablaba poco o demasiado, denotaba una inseguridad y una emocionalidad que en los hombres existía.



A veces, muchas veces, me sentía avergonzada, eran como las nota chirriantes del concierto. Cómo cuando en el cine, todo el plan "del protagonísta" fallaba, porque la chica de la película se ponía histérica o entraba en el sitio en el que no tenía que entrar y entonces a él se le complicaban más las cosas y tenía que "encima" rescatarla a ella (todo el cine pensaba: "es tonta", "es tonta").

Me imagino que antes de María Teresa, han habido otras que han ido destruyendo aquella imagen patética, débil y ñoña de la mujer, algunos todavía reivindican esa imagen femenina, acusando de adoptar posiciones masculinas a las mujeres asertivas.

Recuerdo la serenidad y coherencia en los debates de Carmen Alborch, la seriedad y saber estar de Loyola de Palacio o el desparpajo y energía de Cristina Almeida, entre otras.

Cuando escuché por primera vez a María Teresa Fernandez de la Vega, la transporté mentalmente a unos de los sillones de Balbín. Ahora se cerraba aquél circulo, ahora, por fin, podía sentirme orgullosa de un género que ya no "tenía que aparentar ser", que "ya era" por derecho propio autónomo, solidario, maduro y capaz.

No es que yo creyera que antes no lo era, es que no parecía que lo fuera.

Gracias Mª Teresa por tu contribución a dignificar el constructo social sobre la mujer en esos roles que estaban vedados a los hombres. O por lo menos mi constructo.

martes, 5 de octubre de 2010

Dime con quién andas

Octubre 1st, 2010

Francisco Massó Cantarero

http://www.periodicoliberal.com/2010/10/01/dime-con-quien-andas/

En septiembre de 2004, nuestro representante, el señor Rodríguez, lanzó en la ONU una peculiar propuesta de montar una alianza de civilizaciones para luchar contra -no, éste es lenguaje bélico- para desactivar el terrorismo –no, esta palabra tampoco es biensonante- el afán proselitista islámico. -Así queda mejor: desactivar el afán proselitista islámico. Mas, para el comité creativo de la aljamía monclovita, aun así: -aún es demasiado fuerte. Esto que no suene, mejor es que quede implícito, o tácito, como si sólo pretendiéramos ser amigos, aunque sepamos que vienen a matarnos.

Semejante ocurrencia tenía el antecedente de un titular, ya pretencioso: en 2001, la ONU, un inmenso organismo encargado de consumir un presupuesto gigantesco, había declarado ese año como del “Diálogo entre Civilizaciones”, cuyos inexistentes frutos debieron parecerle al Sr. Rodríguez tan suculentos que su ambición le llevó a ir más allá y proponer la alianza. Si no para su creatividad, este señor ingeniará después el Cuerpo Místico de la teología laica.

Civilización es término que proviene de cives. Así se designaba a los hombres y mujeres romanos que eran libres y disfrutaban por igual de todos los derechos. Hoy, civilización es una categoría que agrupa a muchas culturas y éstas se refieren a ideas, ciencia, técnicas, artes, costumbres y ritos de identidad puestos al servicio de la persona humana, para cultivar su desarrollo y promover su humanización.

Para aliarse con alguien es necesario compartir los objetivos, por supuesto; además, ha de haber una cierta correspondencia entre los valores e ideales y, al menos, al tratarse de grupos, han de ser compatibles las personalidades colectivas de los aliados potenciales.

La equiparación de derechos entre hombres y mujeres, en nuestra civilización, aún es un desiderátum en muchos aspectos. Pero, hemos de convenir que, a partir de la Segunda Guerra Mundial, tras la incorporación de la mujer a la fuerza laboral, hemos recorrido un largo camino en pro de su consecución.

Hace unos días, en Paquistán, fue lapidada una mujer cuyo caso no logró trascender a Internet. Su delito, tipificado (¡!), era de carácter sexual: había salido con un hombre. Un hecho tan banal como el que se alega, sólo puede acarrear la pena de muerte si es polisémico; es decir, si tiene múltiples significaciones que atenten contra el orden establecido.

Confieso que desconozco el islam y su envergadura teológica. Sin embargo, a priori, la sharia , como estatuto moral que decreta esa pena capital no puede tener relación religiosa alguna. Dios es una proyección de bondad y bienaventuranza, de justicia y equidad, de amor y compasión, según confirma el propio fatihat ol kitab coránico, que define a Dios como misericordioso. Por tanto, Alá no puede bendecir que un ser humano se arrogue el derecho de infringir la muerte a otro, sea cual sea la tropelía que haya cometido. De hecho, la sura IV, en el versículo 20, ordena el perdón para quienes se arrepientan de sus infamias.

Entonces, ¿cómo explicar el ensañamiento de unos seres humanos, probablemente parientes de su víctima, cebados en arrojar piedras sobre la cabeza de su semejante? La civilización (¿?) que ampara tales comportamientos ¿qué otro bien está defendiendo?, ¿qué otros significados le otorga al hecho de que salgan juntos un hombre y una mujer?

El primero, obvio, es que hombre y mujer no son iguales, ya que la segunda paga con su vida la supuesta infamia cometida junto a su amigo, que queda impune. En segundo lugar, la mujer no es libre, ni siquiera está obligada a asistir a la mezquita… Pero, si cultiva una amistad que tal vez su padre, su hermano mayor o su marido no aprueban, la condenarán a morir.

Es decir, la significación que subyace a esas penas de muerte es que el poder de decisión es exclusivo del varón: él decide con quién, a qué precio y cuándo ha de casarse su hija; cómo han de vestir su mujer e hijas; si éstas pueden estudiar o no, una vez llegada la menarquía; con quién pueden salir de casa y por qué motivo; y si una mujer merece vivir, o debe morir.

Otra prueba más del sentido narcisista falocrático de la civilización que analizamos está en su intolerancia a la homosexualidad. Esta se considera una degradación de la virilidad, que amenaza la incólume integridad del macho y, consecuentemente, la pena por ahorcamiento es su respuesta ante la sodomía. Así se mantiene compacto el pabellón de la hombría, sin fisuras, prietas las filas, recias, marciales y firme el ademán. Para encontrar un antecedente entre nosotros, hemos de remontarnos a Felipe II, que ordenaba el empalamiento de los sodomitas.

En definitiva, la civilización con la que nos quiere aliar el señor Rodríguez es una civilización fálica, asentada en la desigualdad de derechos, que desprecia a la mujer como ser inferior y utiliza la violencia como herramienta de dominio del sexo masculino sobre el femenino.

La propuesta de la alianza de civilizaciones o se le ocurrió a alguien beodo, o que estaba pensando en lingala, porque tampoco pudo surgir de la cultura de los góticos, por siniestros que sean éstos. El disparate carece de coherencia y ni siquiera es de izquierdas, por muy amigos que sean Chavez y Ahmadineyad.

Hay civilizaciones que avanzan, que progresan, que saben renovar valores, ideales y leyes que dejan de ser útiles, sustituyéndolos por otros, válidos para atender las necesidades y el grado de evolución y desarrollo de la sociedad a la que sirven. En cambio, hay otras que fracasan en su esfuerzo de adaptación, se quedan obsoletas, rancias, aferradas a ideologías arcaicas y sólo logran exportar emigrantes depauperados, tanto material como espiritual y culturalmente, o alentar el resentimiento y el odio que proyectan sobre el otro, quien no sea como yo, el no-yo de los psicólogos, a quien achacan la causación de sus propios males.

En resumen, la alianza de civilizaciones no es viable, porque no hay paridad de fundamentos ideológicos, ni simetría alguna en el grado de refinamiento en la defensa de los derechos del ser humano, ni parangón en los procesos de desarrollo científico, técnico y social.

Sin embargo, sin contar los varios guateques planetarios convocados a este propósito y financiados por el Sr. Rodríguez, sólo el gasto en imagen, que representó la cúpula de la sala XX (¡Mira por dónde!) de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, ascendió a 20,35 millones de euros. Nueve meses de trabajo del Sr. Barceló, un artista progre, al que luego se le cayó la obra de arte, tres o cuatro meses después. ¿Sería un presagio?

Y con tales andaduras, ¿podríamos aventurarnos a decir quién es quién?

lunes, 4 de octubre de 2010

Desvaríos Serranos

Desvaríos serranos.

“El que esté libre de pecado…”

¡Que metáfora evangélica tan hermosa José Joaquín!
Yo pensaba que estabais como siempre preparados para lapidar a esa adúltera que no para de ofrendar nuevas glorias a España.
Os imaginaba como en la “Vida de Brian”, pero a Zaplana con túnica de Armani y sandalias de Loewe. Ha venido de lejos, pero si hay que lapidar se lapida. A Camps, con túnica de peor factura, lo veo embelesado con la piedra que le ha dado Dios. Fabra, tiene buena puntería, el ojo lo lleva guiñado, Diaz Alperi, dispara fenómeno y Valenzuela ha acudido a la lapidación, con los palmeros desvalidos tras la muerte del Fary. Luna parece disgustado porque le han dado una chinilla por chiquito y respondón.
Cobrando entradas está el Bigotes, y antes del espectáculo Ortiz y Fenoll venden las piedras y otros accesorios de lapidación.
Dices bien José Joaquín, un poco de piedad con la adúltera, Así sois los buenos gobernantes, di que si.
D. Rodrigo de Borgia, de los mejores gobernantes de por aquí, nunca dejó de robar, y en lugar de arrepentirse, se dejó hacer Papa por su tito, y conste que nunca lapidó, él para las mujeres adúlteras tenía otros planes.
Un polo hortera de marca para navegar 200€, fondo de armario de temporada 6000€, reír por no llorar… no tiene precio. Para todo lo demás “Hostiascard”.

De un gran poeta