martes, 4 de mayo de 2010

De donde vengo y hacia donde voy

La cultura es parte de nuestro patrimonio personal. Queramos o no, la cultura, que nos acompaña desde el nacimiento, esculpe nuestra personalidad.

Conocer la historia y la cultura de un pueblo es comprender a ese pueblo, a las personas que lo componen y los hechos que les acontecen.

Habitualmente la historia académica, la de los libros del cole, o más tarde, la de la Universidad, no recogen algunos de los hechos que afectaron masivamente a los comportamientos morales y sociales de las épocas. Y que sin embargo, hoy explican nítidamente los origenes de algunos problemas de la sociedad actual.


Este blog está motivado por un documental de TV, un documental que casualmente he encontrado en el ciberespacio: "Querida doña Elena" Es un documental que se hace apropósito de haber encontrado, abandonadas en unas cajas, unas cartas enviadas por los radioyentes de la época a la gran Señora Francis.

 Los que hemos nacido en el sesenta seguro que, al verlo,  nos recordamos sentados en el salon, jugando a los cromos, merendando o con los recortables; mientras, la abuela se balanceaba en la vieja mecedora y mamá cosía los agujeros rotos de los calcetines, metidos en aquel huevo de madera. Una música, que casi llegaba a ser tan conocida como el himno nacional, salía de todas las radios


Y en el hogar, fábricas, talleres, sobre todo, las mujeres, se disponían a escuchar, a aprender moral  y comportamiento, de aquella voz  dura, cercana e inflexible, que modeló a todo un país.





El programa inición sus emisiones en 1947. La idea del consultorio la inspiró Francisca Bes, perteneciente a una familia con intereses en el negocio cosmético. Desde radio Barcelona se emitió hasta 1966. Posteriormente se radiaría por Radio Peninsular y por Radio Intercontinental. Y sólo en el 1984 cuando las audiencias comenzaron a caer,  el programa dejó de emitirse. Nada mas y nada menos que 37 años en antena. Aleccionando a hombres y mujeres, alentando la agresividad y la fuerza, en ellos, y en ellas, la sumisión y la castidad.

El espacio dirigido al público femenino, de 30 minutos de duración, se estructuraba en torno a la cartas que dirigían las radioyentes a una supuesta experta, Dª Elena Francis, que contestaba a las dudas, consultas y confidencias planteadas. Las respuestas a las consultas realmente fueron redactadas por un equipo de guionistas hasta el 1966, quedando esa labor asignada en exclusiva al periodista Juan Soto Viñolo.

Reconozco que al escuchar esa preciosa música del programa que me ha retrotraído al bocata de chorizo con aceite y sal que me ponía mi madre, hasta que se me ha indigestado al ver el documental.

Espero que alguien, que como yo, casualmente, encuentre este blog en el ciberespacio y necesite hablar de ello,  comparta conmigo sus comentarios. En época de crisis la terapia online no viene mal.


Aquí os dejo el link al documental de la Señorita Francis

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